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Ojo seco y blefaritis: una estrecha relación

Ojo seco y blefaritis: una estrecha relación

Aunque poco se hable de ella, la blefaritis, junto al ojo seco, son de los problemas oculares más comunes entre la población. Lo que pocos saben de estos, es que guardan una estrecha relación, aunque no es que sean precisamente lo mismo.

En el caso de la blefaritis, algunos estudios han determinado que puede ser una de las principales causas del ojo seco, de allí esta relación. Vamos a hablar un poco sobre esta condición y las opciones que hay para manejarla.

 

Todo lo que se debe saber de la blefaritis

Se trata de una inflamación o infección del párpado, que a su vez causa un enrojecimiento o hinchazón en toda el área. 

La principal causa de la blefaritis es el mal funcionamiento de las llamadas glándulas de Meibomio. Estas se encuentran justo en el margen del párpado y tiene una función específica: Producir una especie de secreción que se encargue de lubricar esta zona, evitando de esta forma que las lágrimas se evaporen.

Cuando las glándulas sufren alguna obstrucción, las secreciones se estancan o acumulan y forman sustancias ácidas que causan irritación en el ojo. La respuesta será segregar proteínas y mucosas que poco a poco se irán acumulando en la zona lateral de los párpados.

Consecuencias

Podríamos decir que la blefaritis es la acumulación de bacterias. Trae diferentes consecuencias como molestias ligeras en el ojo o incluso problemas de visión bastante graves, tales como:

  • Ojo seco: El ojo afectado con blefaritis se vuelve incapaz de producir lágrimas suficientes para mantener el ojo hidratado. También puede ocurrir que las que produce no son de la suficiente calidad para cumplir con su función.
  • Chalazión: Se trata de una secreción inflamatoria con textura grasa que se genera en las glándulas de los párpados.
  • Orzuelo: Protuberancia de color rojizo, bastante dolorosa que se produce como consecuencia de la infección generada.

Como puedes ver, la relación del ojo seco y la blefaritis es más que evidente. Al haber déficit de lágrimas, la sequedad empieza a sentirse y empiezan los síntomas.

Tratamiento

A pesar de ser considerada como una condición crónica, la blefaritis puede ser controlada aplicando diferentes medidas, sobre todo higiénicas.

Entre las principales recomendaciones, destacan:

  • Limpiar los párpados con compresas calientes o toallas limpias.
  • Pomadas relajantes o antibióticas, según sea el cuadro específico de cada paciente.
  • Micro exfoliación palpebral: Se trata de una limpieza intensa y precisa. El especialista se encarga de exfoliar las pestañas y los párpados, ayudando a disolver las sustancias que provoquen la obstrucción de las glándulas.
  • Consumir mayor cantidad de Omega 3: Diversos estudios han determinado que algunos pacientes con esta condición pueden mejorar cuando aumentan el consumo de Omega 3. Esto es gracias a que las glándulas sebáceas trabajarán de mejor forma.

 Alternativa quirúrgica

Cuando los casos son mucho más complejos o severos, hay una alternativa quirúrgica que puede mejorar mucho el panorama. Además, ayudará a mejorar un poco la parte estética de la zona al mismo tiempo.

Esta operación es bastante sencilla, de tipo ambulatorio y un proceso de recuperación bastante rápido.