Cómo cuidar nuestra salud ocular en la piscina

Cuando llega el verano, también lo hace el calor, y preferimos pasar el día en la piscina o en la playa a tener que soportar las altas temperaturas. Sin embargo, el cloro y otras composiciones químicas que se encuentran en el agua de las piscinas pueden afectar negativamente a nuestra salud ocular.

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Estas son algunas dolencias que pueden afectar a nuestros ojos en los días de piscina, y los consejos sobre cómo evitar que nos ocurran.

Irritación Ocular

Tener los ojos rojos tras bañarse es una de las consecuencias más comunes. Suele deberse al contacto de los ojos con el cloro. Utilizar gafas de piscina puede prevenir que los ojos entren en contacto directo con el agua, y así evitar la irritación ocular

Este enrojecimiento de la conjuntiva de los ojos suele durar unas pocas horas y suele desaparecer de forma natural. Sin embargo, en caso de que el enrojecimiento perdure, es recomendable emplear gotas oftálmicas para disminuir los efectos tóxicos del cloro e hidratar nuestros ojos. Es preferible usar aquellas cuyo efecto sea hidratante en lugar de antiinflamatorio, pues en estos casos, los antiinflamatorios, que se emplean para bajar la inflamación y devolver la conjuntiva a su color original, podrían enmascarar una lesión ocular, en caso de haberla. 

Conjuntivitis 

No obstante, las piscinas no solo provocan irritación ocular. Debido a la cantidad de gente que las frecuenta todos los días, es normal contraer conjuntivitis.

La conjuntivitis, ya sea vírica o bacteriana, es una infección de la conjuntiva (membrana transparente que recubre toda la parte blanca del ojo). Cuando la infección ocurre, los vasos sanguíneos del ojo se inflaman, y es por esto por lo que el ojo se enrojece. Puede que durante las primeras horas pensemos que simplemente se trata del enrojecimiento común debido al cloro, pero la conjuntivitis se prolonga más en el tiempo (durante días) y presenta síntomas más graves, como escozor, enrojecimiento extremo, lagrimeo e hinchazón de los párpados. En caso de contraer conjuntivitis, es recomendable visitar al oftalmólogo. 

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Las conjuntivitis con más carga vírica pueden llegar a durar semanas.

Quemaduras

La presencia del viento y las altas temperaturas no solo nos afecta a la piel, puesto que las quemaduras son tan comunes en verano, sino también a la superficie ocular. El viento trae consigo agentes externos que pueden afectar negativamente a los ojos y traducirse en síntomas como la sequedad ocular o la irritación. A su vez, el sol puede provocarnos quemaduras en los ojos, por lo que es recomendable el uso de unas gafas de sol, especialmente aquellas con filtros polarizados, que nos protegen de los reflejos del sol en el agua. 

Si utilizamos lentes de contacto en nuestro día a día, desaconsejamos llevarlas puestas en la piscina. Podemos perderlas, o podrían secarse (debido a los componentes químicos del agua). En caso de que se sequen, las lentillas pueden ocasionar queratitis, que puede derivar en la infección de la córnea de no ser tratada a tiempo. 

Recomendaciones

Algunos consejos que pueden ser de ayuda:

  • Al nadar, utilizar gafas de buceo que protejan nuestros ojos del agua.
  • Usar gafas de sol con filtros polarizados para permanecer fuera del agua.
  • Evitar la utilización de lentes de contacto.
  • En caso de tener los ojos rojos, emplear gotas oftálmicas que los hidraten.
  • Si el enrojecimiento dura varios días y tenemos los párpados hinchados, es recomendable visitar a un oftalmólogo.