Ojo Irritado cansado

En el día a día permanecemos en constante contacto con agentes externos agresivos que pueden acelerar o detonar la aparición de diferentes patologías irritantes, lo que hace que sea esencial mantener una correcta higiene ocular.

La polución atmosférica, los alérgenos, el polvo, el humo de los vehículos, partículas que flotan en el aire… hay muchos factores que pueden dañar nuestros ojos.

El ojo ya cuenta con su propio sistema de defensa contra estos elementos irritantes pero es necesario una correcta higiene ocular para garantizar y optimar el buen funcionamiento de este mecanismo de protección propio del órgano ocular.

El ojo está conformado por los párpados y las pestañas (protegen de la desecación, lesiones y la entrada de cuerpos extraños), la conjuntiva (parte blanca del ojo) y el borde interior de los párpados que recubren el globo ocular con lágrimas, eliminando a través de parpadeo las posibles agresiones externas y actuando de esta forma como sistemas de defensa inmunológica del ojo.

En ocasiones, este sistema puede verse debilitado por patologías, ocasionadas por numerosas causas, que se originan en los parpados y el borde palpebral ( blefaritis, orzuelos, infecciones…) , y en la conjuntiva, llegando a ocasionar patologías que producen molestias y pueden llegar a afectar la cornea y la visión.

La Blefaritis

Es una patología del sistema externo del ojo, caracteriza por un proceso inflamatorio en el borde libre del ojo (normalmente los parpados), causando molestias como picor, dolor, escozor e irritación. Sin olvidar mencionar que debilita la primera defensa del ojo, la encargada de evitar la entrada de patógenos externos.

Se ocasiona por dos razones distintas:

Una reacción natural a causa de la hipersensibilidad que provocan las bacterias en la piel.

Una alteración en las glándulas o inflamación que producen los componentes de las lágrimas, localizadas en la parte superior del párpado

Esta patología puede desencadenar otras complicaciones secundarias, como el síndrome del ojo seco.

En los bebés y en niños pequeños puede producirse a causa de la solidificación de la mucina, una sustancia propia de la lagrima fisiológica que en algunas ocasiones producen en exceso debido a que sus defensas inmunológicas todavía no están completamente desarrolladas.

Además, los bebes y niños disponen de los orificios lagrimales más pequeños, por lo que las lágrimas que deben proteger al ojo suelen desbordarse por el párpado inferior.

Por este motivo es importante mantener las pestañas libres de costras y sedimentos.

Es especialmente importante limpiar e higienizar los ojos en bebes y niños con productos esterilizados, hipoalergénicos e idealmente que sean testados bajo control pediátrico y oftalmológico para evitar que los componentes sean nocivos para los ojos y la salud del bebé.

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