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Blefaritis: una de las principales causas de ojo seco

Blefaritis: una de las principales causas de ojo seco

Uno de los principales motivos de consulta al oftalmólogo es el ojo seco. La blefaritis es una de las causas que producen esta afección, sobre todo a partir de los 40 años. La enfermedad del ojo seco se asocia a una falta crónica de lubricación y humectación sobre la superficie del ojo.

Este problema ocular se debe en gran medida a la deficiente secreción de las glándulas de Meibomio, que se sitúan en el espesor de los párpados. Son muchos los síntomas que se asocian a la blefaritis, lo que nos obliga a acudir de inmediato a un especialista. 

¿Qué es la blefaritis?

Es una inflamación que se produce en los bordes de los párpados. Es posible que aparezcan escamas gruesas o una especie de úlceras superficiales que causan enrojecimiento e hinchazón en los ojos.

Asimismo, la blefaritis afecta las pestañas y las glándulas del párpado, incluso las de Meibomio. De igual manera, se asocia con importantes alteraciones del biofilm y la concentración bacteriana de la piel. 

También puede ser responsable un ácaro denominado Demodex, que prolifera en algunos pacientes de forma excesiva. Esta enfermedad es más frecuente en mayores de 45 años.

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Blefaritis

Tipos de blefaritis

Es relevante clasificar de manera correcta la blefaritis para realizar el tratamiento adecuado.

Blefaritis anterior

En este caso, se localiza en la parte anterior del borde palpebral y se asocia a una rosácea o dermatitis seborreica, la cual produce un exceso de grasa. De igual manera, puede ser secundaria a infecciones y con el paso del tiempo se puede convertir en un entropión o ectropión que requiere cirugía.

Blefaritis posterior

Este tipo de blefaritis es la que más se asocia al ojo seco. En este caso, las glándulas de Meibomio se obstruyen. Estas son las que producen el componente que confiere calidad a las lágrimas y a la película lagrimal. 

De este modo, aparecen telangiectasias, unas pequeñas venitas sobre el borde palpebral que causan inflamación, un edema ligero o pequeñas costras sobre las pestañas. Por lo general, vemos que se generan orzuelos. 

Blefaritis seborreica

Son alteraciones cutáneas que acumulan lípidos o grasa en la superficie de la piel y de los párpados. Está muy asociada a la sequedad ocular.

Blefaritis escamosa

En esta oportunidad se producen escamas en el borde palpebral, lo que puede causar la pérdida de las pestañas.

Tratamiento

Esta es una enfermedad crónica y no tiene cura. Sin embargo, sus síntomas son controlables, por lo que pueden mejorar de forma discreta. En primer lugar, lo más aconsejable es la limpieza palpebral, por lo que es importante practicar una limpieza a diario de los ojos y del borde palpebral.  

Para ello toallitas como las de Bañoftal pueden ser una buena elección. Poseen una gran capacidad de arrastre, que arrastra impurezas y partículas depositadas en párpados y pestañas, lo que favorece la eliminación del exceso de descamación, seborrea y posibles partículas externas acumuladas.

También se puede realizar un tipo de limpieza denominada microexfoliación, que llega a la base de las pestañas y permite una limpieza duradera. Igualmente, algunos fármacos pueden mejorar la sintomatología.

La luz pulsada es otra opción para combatir la blefaritis, se trata de 3 o 4 tratamientos indoloros a lo largo de 2 meses de unos 5 minutos cada uno. Además, tiene pocas contraindicaciones y ningún efecto secundario.


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Ojo seco y blefaritis: una estrecha relación

Ojo seco y blefaritis: una estrecha relación

Aunque poco se hable de ella, la blefaritis, junto al ojo seco, son de los problemas oculares más comunes entre la población. Lo que pocos saben de estos, es que guardan una estrecha relación, aunque no es que sean precisamente lo mismo.

En el caso de la blefaritis, algunos estudios han determinado que puede ser una de las principales causas del ojo seco, de allí esta relación. Vamos a hablar un poco sobre esta condición y las opciones que hay para manejarla.

 

Todo lo que se debe saber de la blefaritis

Se trata de una inflamación o infección del párpado, que a su vez causa un enrojecimiento o hinchazón en toda el área. 

La principal causa de la blefaritis es el mal funcionamiento de las llamadas glándulas de Meibomio. Estas se encuentran justo en el margen del párpado y tiene una función específica: Producir una especie de secreción que se encargue de lubricar esta zona, evitando de esta forma que las lágrimas se evaporen.

Cuando las glándulas sufren alguna obstrucción, las secreciones se estancan o acumulan y forman sustancias ácidas que causan irritación en el ojo. La respuesta será segregar proteínas y mucosas que poco a poco se irán acumulando en la zona lateral de los párpados.

Consecuencias

Podríamos decir que la blefaritis es la acumulación de bacterias. Trae diferentes consecuencias como molestias ligeras en el ojo o incluso problemas de visión bastante graves, tales como:

  • Ojo seco: El ojo afectado con blefaritis se vuelve incapaz de producir lágrimas suficientes para mantener el ojo hidratado. También puede ocurrir que las que produce no son de la suficiente calidad para cumplir con su función.
  • Chalazión: Se trata de una secreción inflamatoria con textura grasa que se genera en las glándulas de los párpados.
  • Orzuelo: Protuberancia de color rojizo, bastante dolorosa que se produce como consecuencia de la infección generada.

Como puedes ver, la relación del ojo seco y la blefaritis es más que evidente. Al haber déficit de lágrimas, la sequedad empieza a sentirse y empiezan los síntomas.

Tratamiento

A pesar de ser considerada como una condición crónica, la blefaritis puede ser controlada aplicando diferentes medidas, sobre todo higiénicas.

Entre las principales recomendaciones, destacan:

  • Limpiar los párpados con compresas calientes o toallas limpias.
  • Pomadas relajantes o antibióticas, según sea el cuadro específico de cada paciente.
  • Micro exfoliación palpebral: Se trata de una limpieza intensa y precisa. El especialista se encarga de exfoliar las pestañas y los párpados, ayudando a disolver las sustancias que provoquen la obstrucción de las glándulas.
  • Consumir mayor cantidad de Omega 3: Diversos estudios han determinado que algunos pacientes con esta condición pueden mejorar cuando aumentan el consumo de Omega 3. Esto es gracias a que las glándulas sebáceas trabajarán de mejor forma.

 Alternativa quirúrgica

Cuando los casos son mucho más complejos o severos, hay una alternativa quirúrgica que puede mejorar mucho el panorama. Además, ayudará a mejorar un poco la parte estética de la zona al mismo tiempo.

Esta operación es bastante sencilla, de tipo ambulatorio y un proceso de recuperación bastante rápido.

 


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Conjuntivitis: ¿Bacteriana o Vírica?

Conjuntivitis: ¿Bacteriana o Vírica?

Distinguir entre conjuntivitis vírica y bacteriana sin acudir al médico es complicado. Para ello, habría que entender a fondo cómo perjudica esta patología al ojoLa esclerótica es la parte blanca del ojo que está recubierta por una membrana delgada y transparente, conocida como conjuntiva. Este tejido es el de proteger al ojo de cuerpos externos. Cuando la conjuntiva se infecta provoca un enrojecimiento del ojo, o conjuntivitis. La causa de la infección puede ser un virus, una bacteria o la propia alergia, pero esta última no dura mucho tiempo y se debe a una reacción del cuerpo a un alérgeno.

En este artículo exploraremos las diferencias entre la conjuntivitis vírica y la bacteriana.

Conjuntivitis vírica

Constituye el 80 % de las conjuntivitis que sufrimos. La mayoría de los casos de conjuntivitis vírica están causados por el adenovirus, enterovirus y virus Coxsackie.

Esta clase de conjuntivitis tiende a ser más suave que la bacteriana y sus síntomas se expresan de manera más fuerte entre los días 3 y 7 días desde el inicio de la patología. Por otro lado, después de una semana con conjuntivitis vírica, el malestar empieza a bajar por sí mismo y la infección se cura sin necesidad de seguir ningún tratamiento específico. En los casos más persistentes los síntomas puede llegar a permanecer durante 3 semanas.

Cada caso de conjuntivitis vírica puede ser diferente, en relación del virus que la haya provocado. Entre los síntomas más recurrentes de la conjuntivitis vírica encontramos:

  • Enrojecimiento de la esclerótica (parte blanca de los ojos).
  • Inflamación de la conjuntiva y de los párpados.
  • Secreción que puede ser acuosa, amarillenta o blanquecina.
  • Producción excesiva de las lágrimas.
  • Ardor, irritación y comezón.
  • Sensación de arenilla bajo el ojo, seguida de la necesidad de frotarnos los ojos.
  • Fotosensibilidad.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos ubicados enfrente de las orejas.
  • Fiebre.

A diferencia de la bacteriana, esta afección es mucho más contagiosa. Frente la presencia de uno o más síntomas de conjuntivitis vírica, es requisito asistir al oftalmólogo para que haga una revisión completa y diagnostique la patología. Esta condición tiende a curarse sin tratamiento, por otro lado, el experto médico recomendará la colocación de compresas frías en los ojos, el uso de gotas oftalmológicas y limpiar los dos ojos tres ocasiones al día con baños oculares para hacer mejor los síntomas mientras la infección recede.

Conjuntivitis bacteriana

La conjuntivitis bacteriana ocurre cuando ciertas bacterias infectan el ojo ocasionando la inflamación de la conjuntiva. Entre las bacterias más recurrentes que causan esta afección se encuentran: el streptococcus pneumoniaestaphylococcus aureuschlamydia y neisseria gonorrhoeae, esta última produce un tipo de conjuntivitis bacteriana conocida como gonocócica, la cual tiene lugar después del contacto sexual con un individuo infectado.

Este tipo de conjuntivitis puede durar entre 2 y 3 díasaunque algunas ocasiones la patología se complica y puede tardar en curarse hasta 3 semanas. La conjuntivitis bacteriana suele requerir la utilización de antibióticos para eliminar la bacteria por completo. Los síntomas de la conjuntivitis bacteriana pueden cambiar en relación del microorganismo que haya desencadenado la afección. Entre los más recurrentes encontramos:

  • Enrojecimiento de la esclerótica (parte blanca de los ojos), en uno o en ambos ojos.
  • Secreción de pus.
  • Inflamación de la conjuntiva y de los párpados.
  • Producción excesiva de las lágrimas.
  • Picazón; ganas de frotarse el ojo.
  • Sensación de arenilla debajo del párpado.
  • Costras en las pestañas.
  • Picazón, ardor y dolor en el ojo que contiene la bacteria.
  • Malestar general.
  • Fotosensibilidad.

Diferencia entre ambas: 

  • La conjuntivitis vírica se manifiesta en los dos ojos, mientras que la bacteriana suele afectar solo uno. Cuando un individuo tiene conjuntivitis bacteriana, la infección puede traspasarse de un ojo a otro.
  • A menudo la conjuntivitis viral está acompañada de otras dolencias como gripe o infección respiratoria. La conjuntivitis bacteriana frecuenta manifestarse sola.
  • La conjuntivitis bacteriana puede ocasionar dificultades a la hora de abrir los ojos por la mañana debido a las costras en párpados y pestañas. La conjuntivitis viral hace que el ojo esté pegajoso, pero no dificulta el abrirlo.
  • La secreción producida por la conjuntivitis bacteriana es mucho más densa y de color amarillento a verdoso, en tanto que la secreción ocasionada por la vírica es más acuosa y blanquecina.
  • La conjuntivitis vírica no responde al régimen con antibióticos y la bacteriana sí.
  • La bacteriana frecuenta provocar un edema suave en el párpado, en tanto que la vírica ocasiona una inflamación bastante más pronunciada.
  • La conjuntivitis viral dura mucho más tiempo que la bacteriana.

 


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¿Por qué se producen los ojos rojos?

¿Por qué se producen los ojos rojos?

Los ojos rojos aparecen cuando los vasos sanguíneos de la esclera -la parte blanca del globo ocular– se hinchan y dilatan, provocando una irritación. Normalmente, es síntoma de dolencias recurrentes, como la conjuntivitis, pero también puede ser una señal de que padecemos patologías más serias.

Cuando los vasos sanguíneos del ojo se empiezan a ver a través de la esclera, sabemos que tenemos los ojos rojos. La afección puede ocurrir tanto en uno solo como en los dos. A veces, en lugar de los vasos sanguíneos, todo el conjunto de la esclera se pondrá rojo o rosa y, en algunas ocasiones, los ojos rojos quizás no muestren síntomas, a excepción del propio enrojecimiento. Sin embargo, normalmente, suele venir acompañado de distintos síntomas: dolor, picazón, secreción, irritación, sensibilidad a la luz, visión borrosa, etc.

Esta afección puede ser el indicador de varios factores, desde una pequeña irritación debido a la exposición de nuestros ojos a las pantallas, hasta una enfermedad ocular como el glaucoma

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Causas más comunes

Las razones por las que podemos tener los ojos rojos son muy variadas. Las más recurrentes se deben a una reacción alérgica o por contacto con un agente químico como el champú o la contaminación. Estos agentes externos provocan la irritación del ojo porque provocan que los vasos sanguíneos acumulen más sangre y se dilaten, provocando así el enrojecimiento de nuestros ojos, tanto en la esclera como en la membrana que la recubre.

El nivel de enrojecimiento no es directamente proporcional a la gravedad de la patología que causa la irritación, pero es conveniente prestar atención en caso de que afecte a la vista. También puede ser una respuesta a males menores como la sensibilidad o la sequedad ocular. Sin embargo, también puede tener relaciones con patologías que revisten enorme gravedad. Recomendamos siempre acudir a un profesional, especialmente en caso de que el enrojecimiento venga acompañado de dolor o picazón, puesto que podría deberse a algo más grave.

Otros factores que pueden provocarnos ojos rojos son:

  • Síndrome del ojo seco, que se manifiesta cuando nuestros ojos no generan suficientes lágrimas. Si es crónica, la irritación es recurrente. Las gotas oftalmológicas ayudan a bajar el enrojecimiento. En Bañoftal ofrecemos Bañoftal Ojo Seco.
  • La conjuntivitis<span style="font-weight: 400;"> se origina cuando la membrana que recubre la esclera, conocida como la conjuntiva, está infectada. Es una de las patologías oculares más frecuentes y contagiosas.
  • Fatiga visual. Los ojos tienden a parpadear menos cuando nos encontramos frente a un monitor y la luz azulada de las pantallas provoca que los ojos se sequen, escuezan o se irriten.

La pérdida de visión son señales que nos indican la necesidad de un examen médico para descartar otras patologías graves como el glaucoma –aumento de la presión intraocular que puede perjudicar al nervio óptico– o uveítis que puede llegar a deteriorar otras partes del ojo, como el iris.  En ocasiones, incluso si los ojos no presentan dolor alguno, hay casos que sorprenden. El hiposfagma, por ejemplo, es una hemorragia superficial que no interfiere al interior del ojo y que suele presentarse súbitamente. Está comúnmente relacionada con aumentos puntuales de la tensión arterial.

Cómo tratar los ojos rojos

Si los ojos rojos están causados por una afección común, las gotas oftalmológicas ayudarán a que disminuya la sequedad, el escozor y la inflamación. Además, en caso de que la afección se deba al uso prolongado de las pantallas, es recomendable reposar los ojos al menos cada dos horas, además de parpadear varias veces. También debemos intentar no tocarnos los ojos bajo ningún concepto y acudir al oftalmólogo de vez en cuando en caso de que el enrojecimiento sea usual.

En caso de que la dolencia persista, incluso después de seguir estos consejos, y tras la utilización de las gotas, necesitaremos la opinión por parte del experto para descartar una patología más grave.

 

 


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¿Qué es la blefaritis?

¿Qué es la blefaritis?

La blefaritis es la inflamación, irritación, comezón y enrojecimiento de los párpados. Esta se producen con más frecuencia en el borde del párpado donde crecen las pestañas. Los residuos semejantes a la caspa también pueden acumularse en la base de las pestañas y agravar los casos de blefaritis.

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Causas

Varias dolencias están asociadas con la blefaritis, como la atopia, las patologías inflamatorias intestinales, la psoriasis, la menopausia, los desajustes hormonales, el uso crónico de lentes de contacto o el uso de medicamentos tópicos para el glaucoma que tienen dentro prostaglandinas. La utilización prolongada de los ordenadores o los dispositivos móviles también es una causa recurrente de blefaritis, gracias a la disminución del parpadeo. Varios medicamentos orales también se han asociado con estas dolencias, como las píldoras anticonceptivas o los antidepresivos, así como ciertos medicamentos para la piel como la isotretinoína usada para el acné.

Cualquier cirugía ocular previa también tiene la posibilidad de influir en la blefaritis debido a la disminución de la sensibilidad de la córnea, lo cual nos lleva a parpadear menos.

¿Cuáles son los síntomas de la blefaritis?

Los síntomas de la blefaritis son inespecíficos y variados:

  • Ojo rojo y sensación de ardor después de un uso prolongado de las pantallas.
  • Sensación de arenilla bajo los párpados al despertar, o de picazón.
  • Lagrimeo elevado cuando hay exposición a climas fríos, al viento o a la calefacción.
  • Orzuelo recurrente.
  • Visión fluctuante o deslumbramiento.
  • Disminución de la agudeza visual, fotofobia y dolor en casos extremos

Cómo prevenir la blefaritis

Una buena higiene del párpado es clave para impedir la blefaritis, principalmente para las personas predispuestas a tener la afección. Aconsejamos el uso de toallitas oftalmológicas y los baños oculares. Para los que se maquillen los ojos, se aconseja desmaquillarse a fondo, sin dejar residuos en los ojos. También sugerimos evadir la aplicación de productos de maquillaje en el borde del párpado, dado que esto puede tapar los poros de las glándulas de Meibomio y provocar la patología obstructiva de la glándula de Meibomio.

También se sugiere una dieta rica en ácidos grasos omega 3 para un desempeño saludable de las glándulas de Meibomio. Las fuentes de ácidos grasos omega 3 tienen dentro nueces, algas, semillas de chía y semillas de lino.

Tratamiento

Debe ser individualizado y dirigido a la causa que origina la afección. La blefaritis anterior se trata con la correcta higiene del párpado usando toallitas oftalmológicas, para eso. En casos de infección, el experto puede recetar algunos antibióticos tópicos, principalmente en casos de infección por estafilococos.  La microexfoliación puede ser recomendarse en casos extremos o cuando no se cumple con la higiene de los párpados.

En relación a la blefaritis posterior, el tratamiento tiende a ser con compresas tibias y masajes en los párpados. En algunas ocasiones, el experto puede prestar terapia con luz pulsada intensa regulada (IRPL) para los casos poco comunes.

Tanto en la blefaritis previa como en la posterior, la suplementación con lágrimas o gotas será fundamental hasta que se consiga la regulación de la calidad de las lágrimas del paciente.